CÓMO TE INFLUYEN PARETO Y LA GENEROSIDAD

Bienvenidas al episodio de hoy de “Las 8 cosas que ojalá me hubieran enseñado en el colegio”, donde veremos el increíble principio de Pareto y además la grandiosidad de dar sin esperar nada a cambio.

Hola pequeña Deb, mira, hoy te vamos a enseñar el principio de Pareto o la regla del 80/20 como manera de aumentar tu productividad y tu estado de felicidad zen. “¡Viva!” (dice la pequeña Deb para sus adentros), “Ya era hora de que aprendiéramos algo útil en este colegio!”

Esta regla dice que el 20% del esfuerzo genera el 80% de los resultados. Me encanta porque es un principio ideal para vagas como yo.

Así que del 100% de tu día hábil (sin contar dormir y comer, claro), es probable que solo tenga valor “real” el 20% de las actividades que realizas. Sabiendo esto, es más fácil eliminar cosas superfluas que no te interesan y emplear tu tiempo en cosas que sí te hacen feliz.

Esto (obviamente) no lo aprendí porque alguien me lo dijera así, tal cual, sino que llegó un punto en que estaba tan quemada del trabajo y concretamente de tener que pasar 8 horas al día (10 si contamos las dos de comer y 11 si contamos los traslados) encerrada realizando labores de vital importancia para otros y de ninguna importancia para mi, que decidí que al menos el rato de “no trabajo” lo iba a tener que emplear muy bien. Eso reorganizó completamente mis prioridades, y tuve que cuadrarme para decir que NO a cosas a las que antes asistía un poco por compromiso o porque si se queda hay que ir o porque qué van a decir de mi si no voy. Fin de la historia, no voy y punto. ¿Por qué? Pues porque no me apetece y tengo que hacer otras cosas. Eso no era nada contra las personas en sí, que por otra parte por supuesto no eran mis mejores amigos pero eran amigos y claro que a veces me apetece verlos, pero no TENGO QUE verlos sólo porque me lo propongan si lo que necesito es estar en mi casa intentando escribir (aunque luego no escriba una línea) o simplemente viendo una peli. Y eso se extendió al resto de actividades sociales. Quizás otra persona hubiera eliminado “ver la tele” y hubiera priorizado “ir a tomar cañas”, pero a mi no me hacía falta ir a tomar tantas cosas tantos días y sí me hacía falta estar sola en mi casa con mis cosas y pensando en mi. Y así fue como desarrollé Dumbo y el resto de cosas. Con tiempo para mi.

 

“Si no te concedes tiempo para ti misma es imposible que arranques una empresa sana”.

 

Al margen de la vida social, esta regla se aplica muy bien al trabajo. Estoy segura de que la mayoría de vosotras tenéis trabajos que os ocupan, pongamos, las clásicas 8h al día. Y estoy segura de que (a no ser que estés en un puesto de atención al público en el que el horario cuenta realmente) podrías hacer el mismo trabajo en, digamos, la mitad del tiempo. Casi seguro. Si te organizases bien -y olvidases el facebook, el mail personal, el blog, el twitter, el Pinterest y el Apalabrados, las pausas para café y las pausas para el piti, las charlas con los compañeros y las reuniones que no sirven para nada-  serías más productiva y además lo harías más motivada porque en 4 horas estarías en tu casa o en el bar o haciendo yoga. Bueno, perdón: si te organizases bien y si las estructuras empresariales no fueran tan absurdamente rígidas. Y el día que de verdad tuvieras trabajo no te importaría estarte allí 8 horas o 10 si hiciera falta, porque sabrías que quizás al día siguiente o al cabo de unos días, con 4 o 5 horas te bastaría. Y una cosa compensaría la otra. Como hago yo, que me paso días de curro intenso y días de sólo ver series y comer patatas fritas.

Está claro que no siempre tenemos el control absoluto de nuestro tiempo y que hay cosas impepinables y ciertas reglas, PERO siempre tenemos opción y poder de decisión. ¿Qué te impide hacer lo que quieres con tu tiempo? A veces creemos que tenemos más obligaciones de las que tenemos, y no dejamos margen a que nuestra propia vida suceda.

Pero a lo que vamos en nuestro mundo de empresitas: ¿cómo afecta la regla del 80/20 a mi negocio? Pues por ejemplo:

- El 20% de tus clientes (o empresas varias que tengas como es mi caso) te dará el 80% de los ingresos.

- El 20% de las personas con las que interactues te darán el 80% del valor que necesitas de networking, de publicidad o de lo que sea.

- El 20% de los productos que tienes a la venta generan el 80% de beneficios.

Por tanto, y ya no me alargo más, la clave es que:

“No se trata de hacer más, sino más bien de hacer menos de lo que no resulta productivo. O al revés, no se trata de hacer más sino de hacer más solamente de lo que funciona”.

 

Un poco de malabarismos lingüísticos que pueden cambiar bastante nuestra existencia.

 

Venga, otro dato para la pequeña Deb:

¿Sabes que cuando das, no necesariamente tienes que recibir nada, y que además no tienes que esperar a recibir algo para dar tú algo a los demás? 

Siempre fui una niña un poco egoistilla, solo importaba yo y mis cosas y mi mundo. Con el tiempo (y algunos disgustos) vi que no hay que esperar a recibir para dar y que además la mejor parte es cuando das sin esperar ansiosamente que te lo devuelvan (lo que sigue siendo egoísmo, esto es así). Ahora intento dar lo que me apetece cuando me apetece e intento no esperar cosas ni sentimientos a cambio; y cuando vienen del otro lado, los acepto felizmente sin cuestionar cuando ni por qué ni nada de nada. Lo contrario me parece algo mezquino.

Por ejemplo, conozco a muchas personas que se sienten gravemente heridas (y gastan mucho tiempo y energía pensando en ello) porque esperan de los demás lo mismo que ellos ofrecen, y esto para mi es un error. Si se fijaran más en los demás y menos en ellos, aprenderían a conocer a sus amigos y aprenderían qué es lo que pueden esperar de cada uno. Seguro que te pasa que hay amigos a los que no les cuentas ciertas cosas, y otras personas (incluso quizás con menos confianza) con las que es fácil abrirse. Quizás unos te sirven para ir a tomar copas pero no para charlar, y otros sabes que correrán cuando tienes un problema y necesitas consuelo y otros que van más a la suya aunque te adoren de la misma manera (o quizás más que los que corren a tu lado). Por suerte todos somos muy diferentes y reaccionamos distinto a cada cosa. Puede que a uno le sea fácil correr cuando alguien pide ayuda porque se siente súper compensado pensando que está sirviendo de algo a esa persona y luego se da palmaditas en la espalda (consciente o inconscientemente) por ello, y además luego se defrauda mogollón cuando espera que la persona en cuestión -o el mundo en general- corra también y cruce la ciudad y deje todo lo que está haciendo para socorrerle y eso no sucede. Que lo hagas tú no significa que los demás lo vayan a hacer. Así que si a ti te apetece, hazlo, pero no juzgues a quien no devuelve lo mismo (y si es alguien que no te aporta NADA en ningún sentido, elimínalo de tu vida y ya) y no te enfades con el mundo porque nadie te responde como tú respondes a los demás.

Es una cuestión de apertura y de observación. Elige bien a tus amigos (socios, empleados, inversores) y aprende lo que puedes esperar de cada uno en cada situación, si eres una persona sensible te evitarás muchos disgustos y además evitarás que piensen que eres un plasta recriminatorio -no hay nada peor que la gente que echa en cara lo que les haces o dejas de hacer como si fuera una OBLIGACIÓN CONTRACTUAL. No seas de esos.

¿Cómo aplicar esto a nuestras empresas? Fácil. Da siempre de más. Da siempre más de lo que se puedan esperar tus clientes. Antes de comprarte, durante la compra y después de la compra. Llena el proceso de momentos especiales (no hacen falta grandes dispendios, sólo intenta contemplar qué te gustaría recibir a ti en su caso), haz que se sientan cuidados, sé verdaderamente única. Puede que nunca vuelvan a comprar y te olviden, puede que se quejen porque el lazo no llegó bien atado, puede que nunca te den las gracias. Pero puede que se conviertan en tus mayores fans, que repitan a menudo, que te recomienden. Da siempre lo que consideres que es deseable y lo que estés dispuesto a dar para que la experiencia de compra fluya. Y no esperes nada más. La reacción está en ellos, y no en ti, y ya no está en tu campo de acción. Y puede que tengan un mal día. No te tortures esperando reacciones positivas (o valorando más una negativa que 50 positivas, que eso también tendemos a hacerlo).

 

Y esto es todo por hoy, amichis. Me pongo a hacer la maleta y a empaquetar bien mi cámara de fotos y mi ristra de baterías y tarjetas de memoria.

Vosotras, entretanto, podéis empezar a comentar y debatir y contar experiencias aquí abajito. Yo os leeré desde la ciudad de la luz y los croissants de mantequilla mientras robo el wi-fi del Pompidou.

 

Un abrazo,

firmadeb

  1. Es todo muy cierto. La generosidad es algo que aprendi hace tiempo, y la verdad es que es algo que no me cuesta aplicar en mi vida. No espero nada de nadie (excepto quizás, de mis más allegados), pero cuando me implico con alguien o algo, doy todo lo que tengo, aunque a veces pienso que eso también es un defecto…

    Gracias por ser inspiradora, como siempre.

  2. Buenos días! Hace tiempo aprendí lo que justamente estás contando hoy. Uno de los puntos de los que hablas y que para mi tienen verdadero significado es el de llevar a cabo “momentos especiales”, pequeños detalles no esperados que te ayudaran a fidelizar aún más con la otra parte y que a ti te cuestan un mínimo esfuerzo.
    Que tengas una buena estancia por París!

  3. Pues imtentaré aplicarme el cuento, porque he sido de las que speraban lo mismo que daba, y me he llevado muchos chascos, adopto el “mea culpa” y me propongo dese hoy cambiar el chip…
    En cuanto a lo de optimizar el tiempo, de ésto poco puedo hacer ya que mi trabajo esclavizante de mordor, me atrapa 9 horas, menos mal que luego aprovecho los días libres, pero aun así a veces, o es suficiente.
    Mil gracias por todo, y qué ganas de recibir la guía, no sabes lo que me ha servido tan solo el anexo!!!!
    Eres mi gurú!!!! Pásalo bien á Paris!

  4. Me encantan tus posts Deb, soy mega fan aunque casi nunca te comente. Pero en este lo hago porque me siento identificada. Yo soy muy de Pareto sin saberlo, fíjate tú. Desde siempre, desde chiquitita. De esas personas a las que los que no practican Pareto les parecen “tontas de tan buenas”… pero yo soy feliz así, qué le voy a hacer y no voy a cambiar mi forma de ser ni de hacer porque otros sean unos egoístas del copón, no? :)
    Un besazo!!!!

  5. Para empezar ¡feliz viaje! y para continuar: ¡traéme macarons! A mi me encantan, jejejeje. Es cierto que a veces perdemos el tiempo en tonterías. En mi caso trabajo en atención al cliente 8h, por lo que es difícil hacerlo en 4 e irme a casa, pero aún así hay cosas que podrían hacerse de otra manera y ahorrar tiempo. Lo mismo pasa en casa, hay veces que estamos más pendientes de que pase la mosca que nos entretenga que en acabar lo que tenemos que hacer y luego buscar a la mosca y pasar un largo rato con ella. Yo con el tiempo he ido aprendiendo a optimizar el tiempo y a veces me he sorprendido pensando: “¡sólo son las 11 de la mañana y ya lo tengo prácticamente hecho todo! Genial, ahora puedo vaguear.”
    En cuanto a las relaciones personales y dar más de lo que recibes, pues va a ser muy difícil cambiar. Yo en esto caso soy demasiado cumplidora y luego me fustro cuando veo que al revés no ocurre. En fin, que voy a hacer mi 20% de deberes y luego otro 20% de producción, a ver si al fin consigu0 el 80%.
    Saludos

  6. Lidia

    Tras el registro que hice ayer, y tu descubrimiento, siento haber encontrado un alma inspiradora, con mi mismo sentido del humor, y que me dice, en mi idioma, cosas que me ayudarán en mi futuro. Esto a día de hoy, es pa celebrarlo! Deborah! Feliz día, el mio empieza con tu mail, y tengo una corazonada…

    • Ay…es que me he sentido exactamente igual que tu…has escrito mis pensamientos…aunque yo ya llevo un par de post mas…bienvenida¡

  7. Cuando tenía 28 años (ahora tengo ya 49) trabajaba en una oficina en el departamento de contabilidad, el jefe que tenía era un tanto “baboso” y estaba ya bastante harta de él, por eso, cuando iba al departamento de compras a que el responsable de dicho dpto. me autorizara las facturas para su posterior pago a nuestros proveedores, siempre salía pensando el porqué no tendría yo un jefe tan bueno como ese, en vez del que me había tocado en suerte. Era educado, atento, amable y me miraba como a un “ser humano” y no como el mío que me miraba como si me quisiera desnudar. Un buen día, hablando con una chica de dicho departamento de compras le dije: “Hay que ver que buen jefe que tienes, es ideal”, su respuesta me dejó pensativa y me viene a la mente en infinidad de ocasiones: “Rosa mira, es buen jefe porque es muy buena persona”. Eso se me quedó grabado!!!!. Por eso, no puedo más que estar de acuerdo con el post de hoy y pienso que para ser bueno en lo que haces hay que ser bueno en lo que eres.
    Un abrazo para tod@s!!!!.
    Deb, !!!Bon Voyage!!!!!!.

  8. Ojalá me hubieran enseñado esto en el colegio. Por suerte o por desgracia yo soy de esas personas que doy todo lo que tengo y me he llevado muchos disgustos a causa de ello. Por suerte, hace ya tiempo me di cuenta de lo que dice hoy Deb. Es infinitamente mejor para uno mismo hacer las cosas sin esperar nada a cambio y no juzgar las respuestas. En cuanto a la gente que nos rodea, la clave está en saber lo que se puede esperar de cada cual. No es sólo la forma de evitar disgustos, sino el esfuerzo por conocer a los demás.
    Un beso,
    Sara

  9. Mo

    Vaya Deb! con la boquita más abierta me iba quedando a medida que avanzaba en el post. Lo que nos cuentas hoy hace bastante tiempo que lo aplico en mis relaciones personales y no sabes lo duros que fueron esos principios… Un día de repente me harté de avanzar hacia donde me empujaba todo el mundo tanto si me apetecía como si no (muchas veces era que no, pero yo por eso del que dirán…) y empecé a decir que NO a los planes que no me apetecían y dejé de inventarme excusas para disculparme porque encima tenía que mentir para que no me crucificaran, tiene narices la cosa! así decidí decir la verdad, “hoy no conteis conmigo porque voy a hacer este otro plan que me apetece mas, otro día me uno al vuestro”, bufff las reacciones fueron tremendas, parecía que estaba traicionando a un país entero, pero al final los que tenían que estar están y los que no siguen su camino y yo el mio y todos (o por lo menos yo) contentos!
    Permiteme que copie aquí un parrafo tuyo, que es el mío también,

    “Es una cuestión de apertura y de observación. Elige bien a tus amigos (socios, empleados, inversores) y aprende lo que puedes esperar de cada uno en cada situación, si eres una persona sensible te evitarás muchos disgustos y además evitarás que piensen que eres un plasta recriminatorio -no hay nada peor que la gente que echa en cara lo que les haces o dejas de hacer como si fuera una OBLIGACIÓN CONTRACTUAL. No seas de esos”

    Todos los días intento ser fiel a la primera parte del parrafo y todos los días intento también huir de los plastas recriminatorios, que los hay a montones, se reproducen con una velocidad impresionante!

    Pasalo bien en Paris, tomate esa coca cola, disfruta de la ciudad y de la sesión de fotos. Nos cuentas a la vuelta

    • Me encanta lo que comentáis una y otra, me gustaría sin invadir demasiado (aunque siempre lo hago con tanto comentario..), un pequeño matiz…añadiría eliminar los pensamientos recriminatorios es perfecto, pero dando una explicación lo puede hacer mas sencillo.
      La mayoría de las personas que nos rodean no son malos, ni egoístas, no dejan de responder como nos gustaría de forma consciente…simplemente la corriente vital en la que estamos inmersos todos nos deja muy poco tiempo y lugar para darnos cuenta de lo que el otro necesita, para reflexionar si podrías hacer algo mas….cada uno está girando dentro de su propio torbellino y es muy difícil descifrar los deseos de todos..a veces fallamos, seguramente sin querer…no culpéis consciente o incoscientemente a los que según vuestro criterio pudieron hacer mas, es mas sano investigar sobre sus vidas porque posiblemente encontreis explciaciones absolutamente humanas y lógicas que explican la situación…

      A mi este pensamiento me ayuda a desengrasar y quitar importancia cuando quien “te falla” es especialmente cercano..no me falló, es que yo esperaba algo que por el motivo que fuese, no me podía dar…pero es que cada mente funciona de una manera, no podían saber lo que necesitaba si no lo había dicho nunca…¡¡

      me explico?

      Oh y empiezo a avergonzarme de comentar tanto…espero que sirva al menos a alguien para algo…. :)

      • Mo

        estoy de acuerdo contigo en el matiz que añades, por eso la importancia de conocer bien a quienes te rodean y lo que puedes esperar de ellos, así es más dificil que te fallen.
        Los “más cercanos” no suelen fallarme, les quiero así con sus luces y sus sombras y si alguna vez a pesar de todo me siento mal por algo que hayan podido hacer o dejar de hacer me obligo a sentarme y a hablarlo, es un momento en que lo paso realmente mal pero la recompensa es infinitamente mayor!

      • Tus comentarios están llenos de sabiduría!!!. Así que sigue comentando y nos nos prives del placer de leerlos!!!!.

      • Mariola Osuna: Tus comentarios están llenos de sabiduría!!!. Así que sigue comentando y nos nos prives del placer de leerlos!!!!.

  10. Xen

    Ciertamente, si esto nos lo enseñaran de pequeñitos a todos, el mundo sería más feliz! Suerte que nunca es tarde para aprender.

  11. Yan

    Genial el post y como anillo al dedo! Gracias!

  12. Hoy mi respuesta será muy escueta…

    Una es una frase de mi padre que va en consonancia con el principio de Pareto, pero aplicado al trabajo efectivo (es decir, cuando haces algo): “Lo mejor es enemigo de lo bueno”.

    La segunda es una conferencia/libro de un tal Gary Vaynerchuck, un empresario americano de origen bielorruso que ha conseguido generar una empresa que mueve varios millones de dólares, titulados “La economía del muchas gracias” y habla justamente de eso: de dar sin esperar nada a cambio. En internet encontraréis tanto la conferencia como el libro (para comprarlo, digo).

    • Estaba pensando exactamente en la misma frase. A mi me lo dijo un día mi primer jefe, haciéndome entender que no por pasarte miles de horas intentando perfeccionar algo, eso iba a tener más sentido y ser más aprovechable :). Y ahora soy yo la que lo repito a gente de mi entorno que se obsesiona desgastando energías en algo que difícilmente va a ser perfecto.

  13. Hola Deb: mira, el domingo pasado recibí un regalo esperado y otro inesperado, la generosidad de las personas que me los hicieron (unos parientes) me colmó el alma, como se suele decir. Siempre he sido de las que cree que porque das debes esperar que el otro te devuelva algo, pero hace nada leí que no es necesario hacerlo, tanto si das como si te dan. Y si decides que quieres “devolver” el gesto que han tenido contigo, sea material o de otro tipo, creo que hay que hacerlo porque te apetece, no por obligación, porque desvirtua y “afea” ese gesto. Así que leer lo que explicas hoy ratifica este nuevo camino que estoy emprendiendo, que me parece un buen modo de librarte de los “debería” y empezar a ser más libre y angustiarse menos.
    Pásatelo bomba en París, y abrígate bien, que cuando sopla el viento hace muuucho frío! La luz de París en otoño te regalará unas fotos preciosas, ya verás.
    Besos y à bientôt!

  14. bueno bueno, he de decir, que con los años no es que haya dejado de esperar de los demás, pero si que aunque me ha costado y a veces caigo en la tentación, es de no basar mi autoestima en lo que recibo de los demás. (cuesta pero se puede conseguir)
    Ahora, disfruto enormemente cuando recibo, y cuando doy siempre me digo la misma frase “por mi que no quede, ahora la pelota está en su tejado” y paso a otra cosa mariposa, ya no pierdo el tiempo en la espera.
    A veces me enfado, no por que no reciba nada a cambio, si no cuando me doy cuenta, que al tener la costumbre de ser de las primeras en dar el paso adelante, la gente se acostumbra a ello y se relaja hasta puntos insospechados, pero siempre me calmo y digo, que luego no se quejen por que llegará el día en que yo no lo daré, y dormiré muy muy tranquila.
    Y es cierto muy cierto, cuando no espera nada y recibes algo, la alegría es mayor y encima se disfruta enormemente.

    • Me parece muy buena tu observación: “… no basar mi autoestima en lo que recibo de los demás”. :)

      • Es que nos pasa muchas veces, en el momento que no nos dan algo que esperamos, nos autoanalizamos a ver si es que no valemos lo suficiente, o no somo merecedores de ello, Y es muy autodestructivo. Es fácil decirlo, pero cuesta salir de la rueda, afortunadamente cada vez es mas fácil identificarlo. y las alegrías son mucho mejores se disfrutan mas.

        • Os habéis parado a pensar que quizás esas personas que os rodean puedan pensar o sentir también que la fallaron? a veces, la mayoría de las veces es un problema de comunicación….a lo mejor no sabían…a lo mejor no te diste cuenta, o supiste como hacer….en fin…yo creo que “tol mundo es güeno”…

          • Sí sí, tienes toda la razón hay que saber ponerse en el lugar del otro, porque no siempre las cosas son lo que parecen!!!. A mi me gustaría añadir un detalle más!. A ver que os parece, mi experiencia en la vida me ha llevado a la conclusión que por supuesto hay que ser generoso, que serlo no debería de ser una obligación sino una actitud. Modestamente hablando, por supuesto que nadie me malinterprete, me considero una persona tremendamente generosa, lo sé y soy consciente de ello, porque siempre me lo han dicho y porque lo constato cada día, como suele decirse: “Me sale de dentro”. Bueno hasta ahí todo bien, de hecho por eso el mundo va fatal porque falta generosidad y sobra egoísmo. Pero me gustaría hacer una puntualización, a ver que os parece, ya que este ha sido el dilema que he tenido durante varios años, ahora ya lo tengo bastante claro!!!. Para mí, una cosa es la generosidad entendida como tal y que hay que hacer sí o sí, y otra muy muy distinta es estar inmersa en relaciones de amistad “malsanas”, de esas que tú das y das y das y das y no solo no recibes nada sino que además, lo que recibes, es todo lo contrario. De esas hay que huir ya que nos roban el tiempo que podríamos dedicarle a otras relaciones que si valen la pena!.

  15. Oye Deb!!
    El principio de Pareto me ha abierto los ojos. =0
    Super interesante!, investigaré un poco más al respecto e intentaré aplicarlo al negocio… y a la vida por supuesto.
    También es verdad que se sufre por decir que no a cosas, pero es muy pero que muy importante aprender a decir esa palabra sin excusas y disculpas por medio. Tenemos que aprender a ser ACERTIVAS, a hacer valer nuestros intereses sobre a lo que los demas les interesa de nosotras. Yo lo intento, pero en verdad de acertividad tengo muy poca y muchas veces digo las cosas de mala manera, así que me está costando un mundo ahora que trato con público y que siempre hay alguno queriendo pasarse de listo.
    Disfruta Paris!!! Si eres amante de la nutella (y esto va para todos los que vayan a Paris de ahora en adelante), recomiendo 100% unas crepes que venden a pie de calle a uno de los costados de la catedral de Notre Dame. En una plancha rentangular con un aparatejo dispensador de mezcla, te preparan las MEJORES, las más esponjositas y que encima chorrean nutella por debajo… mmmmmmm!!!

    Petonets!!

  16. Muy cierto, aunque hay cosas que es necesario aprender por experiencia propia. Tal vez te lo han dicho pero no ponías atención porque son cosas difíciles de ver. Aún hay gente que hace cosas por los demás esperando la devolución. Desde tener un hijo para que te cuide de mayor, hasta un regalo de cumpleaños. Sólo hay que hacer cosas por convicción y para satisfacer nuestra lealtad con nosotras mismas. Así funciona.
    No es posible juzgar a los demás bajo esa perspectiva porque todos actuamos en función de nuestro aprendizaje de la vida.
    Porque pretender que los demás actúen como nosotras lo haríamos

  17. Como siempre das en el clavo. Además de alguna manera ambas ideas están muy conectadas. Si no consigues tiempo para tí, aprovechas al máximo el tiempo que tienes, no puedes hacer cosas que te gusten y te llenen, lo que hace muy díficil ser generosa porque sí.
    Al menos en mi caso, si ando agobiada, pensando en todas las cosas que tengo o debo hacer y no en las que me apetece hacer, como que no estoy con muchas ganas de dar y repartir felicidad. Sin embargo si me guardo mis tiempitos, mis momentos y me cuido, todo fluye. Puedo dar mucho sin recibir nada a cambio.

    Deseando que llegue el próximo martes para tener más… Estas creando OyeDebAdictas.

    Disfruta de Paris, y cuentanos que das envidia sana ;)

  18. Gran píldora de buen rollo y sabiduría. Ahora sólo tenemos que ponerlo en marcha. Gracias!

  19. Pues sin saberlo eso del principio de Pareto es lo que más extrañó a mis compañeros de trabajo cuando empece a trabajar con ellos. Yo siempre he defendido que aunque me pase 8 horas o más al día en la ofi, yo no rindo más de 4. Y no es que esté vagueando las 4 restantes, sino que yo sé que el trabajo que estoy intentando sacar adelante en esas 4 horas, al día siguiente me va a costar una hora.
    Sé lo comenté a mi jefe y me dio la razón (bendito él), nombrándome este principio de Pareto como ejemplo empírico.
    Y desde entonces intento desechar de mi día a día tareas que sé de antemano que no me brindan nada y centrarme en las que sé que por experiencia me dan más satisfacciones. Es complicado encontrar el equilibrio, pero una vez que desechas algunas actividades que crees “tienes” que hacer y las sustituyes por otra que de verdad “quieres” hacer, tienes medio camino andado.
    Pásalo muy bien por París..Encima con un proyecto fotográfico..envidia inmensa que me das!! ;)

  20. Yo por desgracia soy de las que dan lo que esperan a cambio, eso me ha traido muchisimas veces por el camino de la amargura puesto que siempre pongo muchas espectativas en la gente… y mucho por desgracia se han acercado a mi para aprovecharse de mi buen hacer. Ahora mismo este consejo es el que necesitaba.

    A ponerlo en practica.

  21. Maria

    Me gusta mucho lo que has dicho hoy. Antes era de las que parecía que no tenía la palabra No en su vocabulario. Siempre complaciendo a los demás, sin mirar realmente lo que a mi me apetecía realmente. Pero afortunadamente ya aprendí. Es fácil… juntar la N y luego la O… y seguidamente por poner un ejemplo tumbarte placidamente en tu cama a leer tu libro favorito:)

    *! Que bien vas a Paris! Yo estuve hace poco, te voy a poner un enlace con “Instrucciones a lo Cortázar ” para tu viaje. Que lo disfrutes!

    http://sindromecoleccionista.blogspot.com.es/2012/02/preaumbulos-instrucciones-para-viajar.html

    Saludos, Maria

  22. Paula

    CADA POST SUPERA AL ANTERIOR!!!

    Llevo desde el primer post siguiendo Oye Deb! y cada vez estoy más enganchada, tanto a los post como a todos los comentarios que se desprenden de ellos, toda una fuente de información y consejos!

    Me gustaría comentaros también que hace una semana inauguré una tienda en Foz (Lugo) de ropa y complementos en la que poco a poco me gustaría ir incorporando más cositas hechas a mano y con todo vuestro cariño así que si alguna/o de vosotras/os le interesaría llegar a un acuerdo para comercializar sus productos podéis poneros en contacto conmigo en paula@darlintonia.es

    Podéis ir conociendo la tienda en http://www.facebook.com/Darlintonia y próximamente venta on line en http://www.darlintonia.es

    Muchas gracias a Deb y a todos por compartir tanto!!!

  23. lo que pasa es que una no sabe siempre qué es lo que exacatamente te da más como para concentrarte únicamente en eso, a veces hay que ir probando o bien plantearse que quizás hay cosas que haces y no te dan porque no te esfuerzas suficiente… con lo cual no apostaría por dejar de hacerlo sino por hcerlo mejor :) está claro que no podemos acaparar todo…

    y luego también tu post me ha hecho pensar en la ASERTIVIDAD, creo que es eso a lo que te refieres cuando dices que no tenemos porqué dedicar parte de nuestro tiempo a compromisos que o bien no nos apetecen o bien no nos aportan nada. es difícil decir que no pero tenemos que aprender a hacerlo!

  24. Muy bueno el post de hoy.
    Si que es verdad que a veces nos vemos “obligados” a hacer cosas para quedar bien, por el qué dirán..y yo cada vez tengo más claro que hay que ser un poco egoista en el sentido de hacer lo que nos apetece, por supuesto sin ir pisando a nadie.
    Hace tiempo si que me rallaba viendo que daba, que daba y que luego no recibía nada. Si cambias de actitud y das sin esperar al final no cuesta tanto y forma parte de ti. No sé si me he explicado bien. Es cuestión de proponérselo :)

  25. ester

    He leído todo el post en el móvil y luego en el pc. Las dos veces he leído todo el rato principio de parapeto. Y me molaba mogollón la palabra…empiezo a ver los comentarios y yo em…creo que debería repasar el post… en fin, yo seguiré llamándole parapeto que me ha molado.
    Lo de dar sin esperar lo he hecho siempre, niña buena que te cagas, pero el problema viene de que la gente tiende a confundir buena con tonta…y ahí sí que me he llevado grandísimos disgustos. Así que al final vas aprendiendo y decides seguir haciendo las cosas sin esperar nada a cambio, pero a quien quieres, como quieres y cuando quieres. Lo del no me costó más, de hecho todavía sigo en ello. Al principio pasé la fase de las excusas mil, a Dios gracias por mi gran poder de inventiva y una memoria prodigiosa para las chorradas. Un día me cansé y ahora ya directamente digo mira no, a veces ni con explicación “esta vez no voy a ir” y punto y si me acosan pues ya les digo abiertamente “porque prefiero hacer otras cosas”. También es útil para eliminar gente, porque todo el que se lo toma fatal y te pone a caer de un guindo porque no te guste salir todos los sábados y prefieras quedarte escribiendo o haciendo monigotes…ni te conoce ni merece la pena…proceso de eliminación completado
    Lo del parapeto me encantaría poder aplicarlo también en el trabajo, pero mientras no pueda aplicarlo ahí lo haré con mi vida…o al menos lo intentaré que todo lleva su proceso y una es muy desastre

    • Me ha gustado leerte porque me he sentido identificada con respecto al proceso de eliminación. Me costó años aceptar que no soy rara por preferir quedarme leyendo o haciendo monigotes como tu dices, en vez de salir por ahí de copas…excusas mil, enfermedades de última hora, compromisos familiares, etc…finalmente sentí una gran liberación al llamar a las cosas por sus nombres, queridas amigas, no me gustan las fiestas nocturas, prefiero dormir porque por las mañanas disfruto haciendo “mis cositas…” y mira tu….a nadie le pareció mal….descibrí que todo estaba dentro de mi cabeza…una vez mas, las traicioneras expectativas…
      Gracias por compartir tu experiencia, me has hecho sentir comprendida.

      • ester

        Creo que eso es una de las cosas geniales que se ha conseguido con esta “mini secta” que muchos de los que pensábamos que éramos raros por no querer lo mismo que otros nos sintamos comprendidos y arropados. Te entiendo perfectamente con lo de salir, es que no es solo el hecho de salir (que a mi me gusta , pero de vez en cuando porque así lo cojo con ganas) es que luego el domingo por la mañana ya no existe, con lo que me gusta a mi levantarme pronto (relativamente) y saber que todo el día es para mi!!!
        Gracias a ti, porque la verdad me encanta que alguien me diga que me entiende y sentir que es verdad no una frase hecha!

  26. Ana

    Muy bueno el principio, tiene mucho sentido, centrarse en producir aquel 20 % que te da más que gastar tiempo en el resto que da menos efectividad, porque muchas veces perdemos el tiempo tontamente en otras cosas que no son tan importantes.

    Y en cuanto a lo de dar sin esperar a recibir, yo no se en que lado estoy, la verdad, porque cuando conoces a alguien que te cae bien yo soy de las que me implico mucho, estando pendiente de esas personas, pero con el tiempo te das cuenta que la gente cada vez va mas a la suya y se acostumbran a que siempre seas tu la que estas detras de ellas y cuando esperas a que te busquen ellas, no sucede, y te decepcionas, hasta el punto en que te cansas.

    Pero si que creo que los pequeños detalles en los que invertimos el tiempo, el dinero o lo que sea, son los que hacen la diferencia.

    Buen viaje, te esperamos para la próxima entrada, diviertete lo que puedas ;)

  27. Me cuesta muchísimo interiorizar el principio de Pareto y eso que ya llevo algún tiempo intentándolo. Aunque lo entienda y sepa que es verdad, no puedo sacarme el sentimiento de culpa que me invade desde que trabajo en casa, cuando no hago mínimo ocho horas diarias (que no lo consigo casi nunca). Y da igual que en cuatro horas ya haya hecho todo lo que debía ese día, siempre digo: “bueno, pues haz lo de mañana”, trabajo siempre hay.
    Y además sé perfectamente que a partir de cuatro horas no rindo igual e incluso la cago por ejemplo en un dibujo que me ha llevado toda la mañana. Pero me siento mal porque hay gente que puede rendir ocho o diez horas o más y yo no.
    Pero por otro lado yo no soy esa gente y me tengo que quitar ese complejo de vaga a base de collejas!
    Gracias Deb! Buen viaje!

    • Colleja solidaria Ana…sólo recordarte que el descanso forma parte del trabajo, y es una parte tan importante como las horas de rendimiento completo…sin descanso el trabajo pierde calidad…es importantísimo, recuerdalo cuando te sientas culpable…tu misma lo dices, si no descansas rindes menos…hay gente que rinde 8 horas, o 10, o que están en la oficina esas horas, pero cómo sabes lo que hacen? como sabes si no pasadon horas pensando en las musarañas? o poniendo cara de concentración mirando el ordenador mientras escriben un mail a su churri? y en cualquier caso, no te compares, no es justo…márcate un objetivo al día y cuando lo cumplas, descansa..es fundamental¡
      De vaga nada¡ para trabajar en casa hay que tener mucha fuerza de voluntad¡¡ Y disculpa por meterme donde no me llaman, pero me ha parecido que eras demasiado dura contigo misma¡¡ (lo siento, es que soy psicóloga, no lo puedo evitar)..

      Un abrazo recargapilas…

      • Gracias Mariela! Cuando tenga dinero (que con mi proyecto de empresa lo conseguiré) te contrataré como coaching, o sea collejera personal XD
        No estaría mal.
        Exactamente, cuando yo hacía mis ocho horas en algún trabajo a sueldo nunca me sentía culpable, aunque me escaqueara todo lo posible cuando podía, pero estaba allí y sentía que cumplía, porque sufría. Esa es la clave, mi herencia de la mentalidad de la España profunda de mis abuelos: “Hay que sufrir”
        Un abrazo a ti!

        • Mariela y Ana, gracias a las dos por decir las cosas por su nombre. Yo también me siento culpable (la maldita culpa) por no haber hecho todo lo que me había marcado (qué fea palabra para crear o simplemente trabajar) durante el día. No es nada fácil hacerlo cuando es una misma la que se pone los horarios. Y seguramente hacemos más de lo que nos creemos, pero en mi caso siempre sale cual pepito grillo, ese jefe interior super exigente y mega severo que me martillea con “deberías haber acabado esto y lo otro” o “qué mal te organizas que no avanzas ni a tiros”, cuando en realidad sí has hecho algo y en tu cabeza se siguen gestando ideas para lo que tienes entre manos.
          Dejemos de sufrir, Ana, no sabes la energía que chupa, y felicitémonos más a menudo por lo que hemos logrado hacer en vez de lamentarnos por lo que no hemos hecho (que ya lo haremos, seguro).

        • ester

          Perdonad que me meta, pero me ha encantado lo de “collejera profesional” creo que me gusta más el nombre que el de coach…¡me encanta! ¡patentadlo!
          y no te sientas mal Ana. Lo mejor de trabajar en casa debe ser poder adaptarte a tu ritmo y no tener que hacer 8 horas sin sentido alguno. Además, seguro que 4 estás dibujando y es a lo que llamas productividad, pero si luego estás pensando, viendo revistas, películas, paseando…todo eso es inspiración ergo es trabajo ;)

    • Me pasa lo mismo, que al trabajar en casa siempre, siempre hay trabajo que hacer. No cierro ninguna oficina y me voy a casa, sino que si me siento en el sofá puedo ver el taller justo enfrente recriminándome que no dé cuatro puntadas más ¬¬

      Supongo que me exijo mucho trabajo en parte porque sacar esto adelante lo requiere (no coso – no vendo – no gano), y en parte porque como tú dices hay gente ahí fuera trabajando ocho horas y yo “tengo” que hacerlo también. Pero bueno, he llegado a la conclusión de que mi forma de trabajar y mis horarios son diferentes, y que si salgo un miércoles por la tarde habrá alguien que diga “claro, ¡tú que puedes!”, pero cuando ese mismo domingo ese alguien esté por ahí tomándose un café o en el cine yo probablemente estaré cosiendo como una mona en el taller.

  28. EL post de hoy se merece comentario especial….menos mal porque tocaste mi talón de aquiles….mi principal reto es optimizar mi tiempo, trabajo en casa, que es el contexto en que es mas fácil que el tiempo se te escurra entre las manos de la forma mas tonta..y no se que eliminar…así que opto por centrar mi atención en las prioridades, ordenándolas en función de la productividad que es lo que necesito. Y algunas normas básicas, por ejemplo, facebook prohibido, hasta las 3 de la tarde, que si no….mal vamos.
    En cuanto a el dar o recibir….lo importante es tener un ánimo positivo y optimista. Aprender a apreciar a las personas que te cruzas en la vida sin caer en la tentación de juzgarlas…será por defecto, será porque soy psicóloga, he desarrollado esa habilidad y uno es mucho mas feliz cuando no se anda fijando en lo que falta y se concentra mejor en lo que hay….
    Casualidades de la vida, la semana pasada escribí un post en mi blog, hablando precisamente sobre ello…(http://maripepaysuscositas.blogspot.mx/, para quien tenga curiosidad…)

    Gracias Deb por recordarnos que dar sin esperar es acercarse a la felicidad, porque además las espectativas son nuestro peor enemigo. Y una vez mas, me quito el sombrero ante tanta mujer completa…soy la única que piensa que un par mas de martes por semana serían guay?

    Buena semana, buen camino y nos vemos el martes que viene¡

  29. Marta

    Bueno, que grandes palabras Deb! Al final todo se resume en que hay que aprender a ordenar prioridades para no perder el tiempo y en estar seguras de por q y como se hacen las cosas para que luego, ni nos sintamos tontas, ni dudemos de nuestros actos!!

  30. Que tu bienestar, tu autoestima o tu ánimo dependa de lo que los demás te ofrezcan debe ser frustrante. A mi me funciona aceptar lo particular y exclusivo que hay en cada persona que se cruza en mi camino y en mis relaciones intento aportar libremente lo que tengo y lo que soy… y eso es lo único que espero que los demás hagan también. Un saludo a todos

  31. Patricia

    Soy de esas personas que puso en practica Pareto sin saberlo, llego un momento en mi vida en el que me tome mi tiempo para mi, que para eso es mio. Y en ese “break”, vi quien era mi gente y quienes eran meros “chupocteros” (chupones de tiempo, fuerzas y animo).
    En cuanto a dar sin esperar nada acambio, soy de las da el 100% de mi, y con un “Gracias” o una sonrisa, me siento recompensada.
    Disfruta mucho y aprende mogollon de tu viaje.
    Besotes

  32. Gracias, Deb, como siempre.
    Hoy me quedo con esta frase, que he copiado de alguien por aquí arriba y después de leeros a todas ya no sé de quién es… ¬¬
    “Para ser bueno en lo que haces hay que ser bueno en lo que eres.”
    Grande, grande, grande! Gracias a todas!

    Julia

  33. El problema de dar esperando algo a cambio es que las relaciones personales se convierten en un trueque no acordado. Porque si yo te doy uno de mis colgantes, y espero recibir 16€, te lo digo, “esto cuesta 16€”, pero si no te lo digo pensarás, logicamente, que es un regalo.
    Ya, se que es un ejemplo algo tonto, pero en el fondo se trata de eso. De todas formas, yo en el fondo no creo en el altruismo 100%, es decir, cuando haces algo siempre lo haces porque te beneficia, bien por esperar algo de la otra persona (que este es el error), o bien porque haciéndolo te sientes bien, te sientes útil o te satisface ver que ayudas a alguien que quieres. El problema está cuando haces cosas por otros para recibir su cariño y su aceptación, y ese cariño y aceptación, además, tu lo interpretas como te da la gana.

    • Roser

      Nisa,
      justo estos días (gracias Deb, necesitaba este empujoncito) estoy haciendo cositas para amigas y conocidas. Una de ella me preguntó si le podia hacer una cosa en especial, qu eno entraba en mis planes. Lo acepté para hacer más cosas, para ayudarla. etc. Y claro, pensé: ahora como le digo que esto cuesta X euros sin que se lo tome mal? Es ella misma quien después de pactar algunos detalles me preguntó el precio. Me quitó un peso de encima, porque no sabia como decirselo y porque el detalle para dar las gracias es otro, que doy con la comanda (una sorpresilla)

  34. ayyyy….llego tarde….todo lo que querría decir ya está dicho anteriormente en los comentarios….me ha encantado tu post!! Y tengo ganas (como much@s ) de recibir la guía!!!Bon voyage à Paris!

  35. Bueno, repetiré más de lo mismo pero también quiero dejar un comentario.
    Yo siempre he sido de las que daba mucho y recibía poco (o menos de lo que esperaba) y claro, me llevaba unos disgustos tremendos. Al final aprendí algunas cosas y las aplico. Soy generosa y detallista cuando me sale de dentro, de esta manera yo me siento bien y sólo con dar me basta, no espero nada. La gente que no me aporta nada la aparto de mí, los recriminadores me aburren. Si la gente que quiero “no cumple mis espectativas” en algún momento no me enfado con ellos, pienso en por qué, igual les pasa algo.
    Des de que doy cuando quiero y espero de mis amigos lo que me pueden dar (y no más) vivo más tranquila y más FELIZ!

    Deb, disfruta de París, ai qué envidia!! Ah, creo que tenemos un amigo en común por París…

  36. Inma

    siempre dije que si tienes buen corazón, no te dan miedo las personas que te encuentras. Es muy fácil reconocer a quien nada te aporta, y también muy fácil encontrarte a personas de gran corazón si también tú pones corazón en las personas y en ti misma (esto último es lo que más me cuesta, maldita infravaloración!). Las buenas personas te asaltan al encuentro en la vida, por eso estoy tranquila cuando me enfrento a cambios de domicilio, a nuevos proyectos… sé que conoceré a nuevas buenas personas, ¡y eso no tiene precio!

  37. Hay algo que alguien me dijo una vez… “compartir es vivir”. Yo ya he perdido la cuenta de las veces que me lo he dicho a mí misma o se lo que comentado a otra personas; creo que tiene mucho que ver con lo que planteas de dar sin esperar recibir nada a cambio y, en definitiva, ser generoso.

  38. Rayan

    Me ha ayudado mucho leer hoy tu post. Parecen cosas muy lógicas pero que sin embargo nos cuesta muchísimo hacer, por mucho que pensemos en ellos nos cuesta actuar en consecuencia.

    Deb espero que lo pases genial en París y vuelvas con fuerzas renovadas y muchas más ideas.

    Tengo muchas ganas que llegue ya el 31!

    Gracias Deb!

  39. Elena

    Yo soy una persona mega generosa, que da y da y da… Pero cuando necesito que me den algo, pues lo quiero tener, porque lo necesito y porque me lo merezco, por estar siempre ahí para todos.
    Está claro que no todos los amigos sirven para lo mismo, pero cuando necesito ayuda, también la quiero tener, y no ser la pagafantas que está ahí siempre para todos y después cuando necesita ayuda se muere en una esquina.

  40. Jolin, vaya una joya he descubierto. Te he descubierto en mi momento adecuado, ¿será una señal? : )

    Cuanta razón que tienes, algunas veces hago estas reflexiones pero me da la sensación que soy el único bicho del planeta, pero ya veo que no, que somos infinitas más.

    Gracias por compartirnos todo eso.

  41. Lolo Slope

    Eres un crack! he leído tarde este post pero hoy era el día preciso para leerlo…me has dado en toda la patata…hace tiempo que llevo a cabo estas prácticas (a veces con torpeza) y son de las mejores enseñanzas para ser feliz. TE A-DO-RO

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