La abismal diferencia entre crecer o quedarte como estás

Un año después, vuelve a ser mi cumpleaños. Quizás recordarás lo mal que me sentaba esta fecha, deprimida siempre por no sé qué razón, como que tenía la impresión de que el tiempo pasaba y yo no había avanzado, o como que todo se me escapaba demasiado rápido y yo era tan lenta que no podía reaccionar. Mi tiempo era claramente retardado, y no lo estaba aprovechando en absoluto. Evidentemente hacía un montón de cosas, pero ni me parecían suficientes ni las estaba valorando suficiente.

Este año –entre un cumpleaños y el otro- ha habido un universo de distancia. En el anterior, sólo hacía 3 meses que habíamos llegado al campo y estaba pasando un difícil momento de ajuste. En este, hace ya un año y 3 meses que estamos viviendo aquí. En este año y 3 meses, mi perspectiva sobre la vida en general y la mía en particular ha cambiado mucho. Radicalmente. Ha ido al fondo de los fondos –muy muy hondo- y solo recientemente –muy muy recientemente- ha subido a la superficie más clara, limpia, segura y ordenada que nunca. Todavía en proceso de ajuste, pero transformada.

Estímulos de un año nuevo

Este año lo he empezado con energía.

Por ejemplo, he salido de buena mañana a hacer fotos por el bosque helado mientras paseo a los perros (venciendo así la pereza matinal que me impulsa invariablemente a quedarme un ratito más bajo el edredón o a cobijarme del frío en mi despacho al sol).

Los días de mierda, el mensajero de MRW y mi madre

Cuando me he sentado a trabajar esta mañana -no muy concentrada, tengo que decirlo- he escuchado mucho jaleo fuera, y he pensado que era un tractor, porque no hay otro motivo por el que pueda haber voces y ruido de motor frente a mi casa en la que solo se oyen los pájaros y el viento, pero no me parecía nada lógico, pese a mi ignorancia en temas campestres- que viniera un tractor con este diluvio universal que está cayendo y me he asomado por la puerta cual abuela del visillo, solo que sin visillo.

Cómo crear una empresa handmade en 7 preguntas

Puede parecer que tener una idea para crear una marca de algo handmade (artesano, hecho a mano, creativo) no es más que decir “diseño collares de cuentas” o “coso ropita para bebés” o “hago marcos de fotos con madera reciclada”. Y bueno, desde luego podría ser así de simple, no es que una descripción así sea incorrecta, pero generalmente es recomendable darle un poco más de vueltas al asunto e ir más allá, para lograr un poco más de diferenciación y también para sentir que no es que estemos echando el rato sino que estamos desarrollando una profesión real y rentable. ¿Cómo?

En tu empresa: ¿tienes que sacrificar tu creatividad por dinero?

En el artículo anterior (¿Tienes que elegir entre un trabajo de supervivencia y el trabajo de tus sueños?) les contaba a las que están planeando empezar un negocio propio cómo de importante es que antes de ir a lo loco con su idea de empresa tengan asegurado su dinero de subsistencia. Y no por ser conservadoras, sino por evitar al máximo cualquier factor que pueda desestabilizarnos en el día a día.

Pero es que la misma idea también nos sirve a nosotras, las que ya tenemos nuestros negocios en marcha. De hecho, encontrar el equilibrio entre lo que queremos hacer y lo que tenemos que hacer porque nos da dinero es probablemente una de las peores luchas que conozco. ¿Te pasa también?

Coherencia, contradicción, comparación y conexión

Hace unas semanas fui a la inauguración-lanzamiento-presentación del libro de Erika Irusta. Este artículo lo empecé el día después. Ayer tuvimos nuestra tercera sesión con el grupo de mujeres en el que compartimos nuestros asuntos profesionales y tratamos de ayudar a las demás a poner luz en ellos. Ayer, después de la sesión, lo terminé.
Estoy pasando una fase compleja, como ellas. Como casi todas. Pero me siento más conectada que nunca.
Esto de hoy es por ellas, que hacen mis lunes mejores :)

Lo que necesitas es acción, solo acción

Seguro que hay gente genuinamente positiva en el mundo. Yo conozco a muy muy pocos. La mayoría de nosotras somos normales, unos días estamos bien, otros psé, otros tirando a mal y un montón de ellos apestan y nos vamos a dormir sintiendo que nada se ha movido y que vivimos en un permanente día de la marmota de trabajo y esfuerzo y reveses y achuchones (no de amor precisamente, de los otros). Algunas, pese a todo, ponemos buena cara ante el mundo y mala cara en nuestra casa. Nuestros animales, parejas o hijos nos escuchan llorar o blasfemar más de lo que parecería normal o sano. Pero los demás no suelen verlo.

A la mierda el calendario (mi calendario, al menos)

La semana pasada me pasó una cosa curiosa. Me di cuenta de cómo estaba siendo de incoherente. No en todo, no. Solo en una cosa. Bueno, quizás más, pero aún no las estoy viendo, ya saldrán cuando toquen. La que sí pude ver de repente con tanta claridad y sorpresa tiene relación con esto que estás leyendo ahora: los posts de los martes.

De cómo no huir de las dudas

Cada vez que nos encontramos en un momento de cambio en nuestra vida y nos planteamos hacer algo que sale de los esquemas habituales, o de los esquemas que se habían diseñado para nosotras, como al emprender un negocio nuevo y dejar un trabajo estable o una situación cómoda para ir en busca de algo completamente desconocido y de resultado más que imprevisible, lo lógico es que empecemos a mirar alrededor en busca de aprobación. A su vez, no solo buscamos aprobación, sino también apoyo activo.