Cómo ser la mejor en algo sin ser la mejor en nada

Yo diría que a todas nos pasa, con más o menos frecuencia, que tenemos miedo de no ser lo suficientemente buenas, de no destacar, de que nada se nos dé especialmente bien y de no saber cómo hacer para encontrar aquello a lo que dedicarnos, aquello que nos tiene que hacer felices y a la vez darnos para vivir la vida con dignidad. Hay tantas posibilidades, tantas cosas que nos gustan… tantas cosas que hacemos “normal”, bien pero sin excesos. ¿Cómo elegir entonces y cómo dar forma a una profesión o a una empresa con la que podamos ser un referente y lograr que el mundo mire en nuestra dirección si no somos las mejores en nada?

Mi respuesta a esto es muy sencilla, pero te la voy a explicar comparándola con algo que seguro que sí que has vivido.

¿Alguna vez te has inventado una receta de cocina?

¿Eso que tienes que hacer la cena y no tenías nada previsto, abres la nevera, juntas unas cuantas cosas que están a punto de caducar porque lo de llevar las compras y las comidas al día es toda una odisea homérica, se te aparece una imagen en tu mente de qué pega con qué y en qué cantidades, como si te lo susurrasen las señoras de “Con las manos en la masa”, y con un poco de por aquí y un poco de por allá acabas haciéndote un plato digno del Bulli?

Seguro que sí. Si hasta yo que no sé nada de cocina lo he logrado alguna vez.

Pues este exactamente es el secreto para ser la mejor en algo sin ser la mejor en nada: juntar algunos ingredientes mediocres pero bien elegidos y combinarlos con una gracia sorprendente y una visión única.

 

 

Descubrir sabores nuevos lo cambia todo

A priori no todos los ingredientes van con todos, igual que hay talentos que parecería que juntos no van a ninguna parte. Por ejemplo, igual eres un hacha haciendo manicuras y también eres la mejor cambiando bujías de coche y estos dos talentazos se supone que no pegan ni con cola, pero es que quizás simplemente nadie ha visto aún las posibilidades. Pongamos que los combinas y hallas un método para tener la manicura siempre perfecta y que la grasa no se te meta entre las uñas aunque estés haciendo de mecánica todo el día, eso puede resultar la bomba. Eso sería un sabor nuevo y serías la única capaz de hacerlo. Juntando cosas que te gusta hacer y que sabes hacer medianamente bien encuentras tu oportunidad de brillar siendo simplemente quien tú eres. No serás la mejor manicurista ni la mejor mecánica, ¡pero serás sin duda la mejor manicurista para mecánicos!

Ni mucho ni poco, todo en su justa medida

¿Crees que siendo simplemente quien tú eres nunca vas a lograr destacar? Ves por ahí a gente con una personalidad exuberante y un despliegue de encanto brutal y tú al lado te sientes tan invisible que aunque juntases todos los talentos del mundo seguirías siendo una hormiguita al lado de un tigre. Por si te consuela, eso nos pasa a todas. Siempre nos sentimos más pequeñas de lo que somos o de lo que los demás ven en nosotras.

Ser discreta está perfectamente bien, no ser el colmo de la expansión también. Igual que no hace falta comer esferificaciones ni carpaccios ni filigranas todo el tiempo (de hecho, es mejor comerlas solo muy de vez en cuando), tampoco hace falta ser el colmo del talento todo el rato. Es decir, las tortillas de patatas son lo mejor, son sencillas, están buenísimas, alimentan más que nada y te hacen quedar como una reina si las haces correctamente. Creo que es mejor aspirar a ser una buena tortilla cada día que una delicatessen de vez en cuando. Porque de comer tortilla no te cansas, pero si te dan carpaccio cada día igual al día tres no puedes ya más.

No hace falta tener una personalidad apabullante, no hace falta ir por la vida llena de seguridad en ti misma ni pensar que eres la mejor de las mejores. No es eso lo que se valora, sino la honestidad. La autenticidad.

¿Sigues las recetas o sabes darle tu toque especial?

Y hablando de tortilla, mi plato favorito. La que hacía mi abuela sabía a gloria, igual que sabe a gloria la que hace mi madre. Las dos hacen lo mismo exactamente (lo he documentado), y las tortillas salen totalmente diferentes. Yo intenté replicar ambas, traté de seguir su receta al pie de la letra y no había manera. Nunca sabía igual y además me salían fatal. Un día me harté y decidí olvidarme de todo lo que me habían dicho mi madre y mi abuela —las reinas, maestras absolutas de la tortilla— y hacer algo completamente loco que fuera lo más distinto a su receta posible y aún así persiguiera el mismo resultado posible: una tortilla de patatas deliciosa. Fue un éxito total. Solo conseguí hacer una tortilla digna cuando olvidé lo que tenía que hacer para conseguir una tortilla digna y seguí mi instinto.

De la misma manera he hecho con mi empresa. No sigo recetas de nadie, no pongo en práctica cosas que otras han hecho antes que yo sin darles antes mi filtro especial y haciendo con eso una cosa nueva, diferente, que además tiene que ver más conmigo y por consiguiente me sabe más bueno y creo que a los demás también les gusta más que si me convierto en un clon.

 

 

Cuando eliges los mismos ingredientes de siempre y los mezclas o los procesas de forma distinta te das cuenta de que, en los negocios como en la cocina, no todo está inventado. Hay muchas recetas para prácticamente todo, pero siempre habrá una manera propia para que hagas algo único. Y aunque seas la enésima persona que tiene una buena receta de tortilla, ¿por qué no sacarla al mundo? Si es la tuya y tiene tu toque genuino, ¡tienes todo el derecho!

Así que si estás preocupada porque crees que no eres lo suficientemente buena en algo, o porque no eres lo suficientemente buena en nada, prueba esta nueva receta. Busca la forma de crear con tus talentos —con tus talentos mediocres, ¡sin ningún miedo ni vergüenza!— una nueva mezcla. Con la cantidad necesaria de unos y otros, con el proceso adecuado, puedes dar forma a algo que te permita destacar.

Ya has oído muchas veces que eres única, que todas somos únicas y especiales, pero ahora es tiempo de que lo demuestres: ¿qué combinación vas a elegir para enseñarle al mundo lo especial que eres? ¿Cómo vas a ser, por fin, la mejor en algo?

¿Me cuentas en los comentarios a qué te dedicas y cuál es tu combinación de talentos —o medio talentos— ganadora?

Un abrazo,

ser la mejor

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