Me llamo Deborah Marín. Nací en Barcelona en 1981, aunque ahora vivo en medio del bosque cerca de Girona (publico cosas de mi vida campestre en Instagram). Llevo toda mi vida adulta tratando de conseguir dos cosas: ser más rica y estar más despierta. Estar despierta significa conocerme bien, tomar mis propias decisiones y hacerlo todo a mi manera. Ser rica es  ser capaz de convertirlo en mi forma de ganar dinero y crear significado a la vez.

Las dos cosas juntas se resumen en vivir como quiero
y con el trabajo que quiero.

 

Trabajé en el sector audiovisual hasta que decidí que ya tenía suficiente y monté una empresa. Luego otra, y luego otra. En todas aprendí y disfruté como nunca antes, pero no encajaban del todo conmigo, no sentía que fueran lo que yo estaba buscando. Así que busqué más a fondo de cien maneras distintas y, por fin, uniendo todas las piezas del puzzle apareció Oye Deb. Desde entonces me dedico a escribir y a crear programas online para ayudar a personas que quieren lo mismo que yo. O sea, ser más ricas (por dentro y por fuera) y estar más despiertas.

Si quieres saber más de mi camino hasta aquí (que no ha sido ni fácil ni rápido ni predecible) puedes leer este artículo en el que cuento mi historia en 1352 palabras.

Y si quieres temas más personales, escribí este otro para mi 35 cumpleaños con las 35 cosas que no sabías sobre mí -aunque tienes que dejarme tu mail para leerlo porque estas cosas más íntimas las cuento solo a mis lectoras-.

Mi teoría es que para llegar a vivir como quieres y con el trabajo que quieres, no te queda otra que cuestionarte, comprenderte y conocerte, así que por eso precisamente, para que desarrolles tanto tu riqueza interior como la exterior tienes a tu disposición en la tienda las propuestas que he ido creando en Oye Deb todos estos años.

No vengo del mundo del marketing ni me interesa vender a toda costa para vivir tocándome la gaita: a mí lo que me interesa es pensar y escribir, pensar y escribir, pensar y escribir.

Me siento “obligada” a especificarlo porque hoy en día parece que lo de vender formación online es el gran vendehumo, pero aquí no hay humo. Llevo años currándomelo, tengo miles —literalmente— de clientas satisfechas y estoy un poco hasta el moñete de que parezca que en internet todo vale. Yo soy muy relajada con todo menos con mi trabajo. Me lo tomo muy en serio.

 

Cuando no estoy escribiendo me dedico a beber cerveza, hornear pasteles, pasear por el campo, nadar en la piscina, leer, preparar aperitivos, hacer yoga, ver montones de series y películas, leer un poco más, tratar de meditar, acariciar a mis animales y a mi compañero de vida Arieh (que, ojo, es la otra mitad en Oye Deb, la que hace todas esas tareas que no se ven tanto pero se notan mucho)… en fin, que me dedico a las cosas normales de la vida normal.

No viajo por el mundo con ansia loca, no aprendo cosas con ansia loca, no hago deporte con ansia loca, no controlo mi alimentación con ansia loca, no me pongo retos a mí misma con ansia loca… y ya ni siquiera trabajo con ansia loca. En fin, que hace mucho que dejé de tratarme a mí misma con ansia loca. No me sentaba demasiado bien ;)

 

Si todavía no lo has hecho te animo a leer algunos de mis artículos o ver alguno de mis vídeos, aunque te recuerdo que para recibirlos recién salidos del horno (y tranquila que no te acribillaré a correos, bastante odio yo las bandejas de entrada llenas de basura) no tienes más que unirte a la Debsletter cuando quieras -e irte también cuando quieras-, es gratis.

No te regalo ninguna chuminada a cambio de darme tu correo. En cambio, confío en tu criterio.

Yo sé que si eres una chica lista querrás unirte a mi lista ;) 

 

Por cierto, si te hacen falta más pruebas para confiar tú en el mío, puedes ir a esta página donde nuestras clientas opinan y donde los medios hablan ;)