DebTV con Laura Gómez: emprender como antes, ahora

Laura Gómez debe haber muchas, pero Laura Gómez dueña de Nido de Abeja (la que nombré con razón la que fue la tienda más bonita de Barcelona) solo hay una.
Solo Laura podía haber puesto en marcha un proyecto que ha funcionado tan rápido y tan bien como Nido de Abeja. Creo que la clave es que lo ha hecho a lo retro, como es ella. Pero no en la estética (que sería a lo que uno se agarraría primero) sino en las formas. Lo ha levantado despacito despacito, haciéndose primero un hueco y un nombre (trabajó con nosotras en El Club Handmade y dio clases en un montón de sitios y colaboró con otros tantos) y después, cuando la gente ya sabía quién era, dejó su trabajo de oficina y abrió su espacio propio en una calle de Gràcia por la que nadie daba un duro. Y yo no sé si ha sido su efecto pero la zona ha revivido comercialmente. Y es que Laura tiene lo que las folclóricas llaman “ángel”.

La clave del éxito de Nido de Abeja no es otra que ella misma. No ha abierto una tienda de labores porque sí, es que Laura sabe hacer TODAS las labores que existen. Todas es todas, no es una exageración. Ella es una chica de pueblo que sí escuchaba a su madre y a su abuela cuando le querían explicar a hacer tal o cual cosa. En un momento dado, se cogió los bártulos y se vino a la ciudad, como las folclóricas. Y aquí, de repente, se dio cuenta de que eso que parecía que estaba tan mal visto en las provincias (su perfil de mujer de los años cincuenta, como dice ella misma) no tenía que darle vergüenza nunca más. Podía decir que adoraba cocinar, tejer, coser, peinar y bordar sin que a nadie le pareciera extraño. Es más, podía enseñarlo, porque aquí íbamos faltas de sabiduría hogareña.

Pero es que Laura no es solo eso. Laura es además un portento de inteligencia que se ha diseñado un sistema de Excel propio y elaboradísimo para llevar el control de todo lo que pasa en la tienda y poder tomar decisiones de negocio con certeza y a golpe de estadística.

Si os la he querido presentar es porque además de ser mi amiga y de haberme ayudado un montón siempre (porque es de estas que todo lo que puede hacer por ti, lo hace) me parece el ejemplo más perfecto de una mezcla que parece imposible: la mujer de los cincuenta con la mujer de negocios. Por un lado, es todo dulzura, atención al cliente, detallismo y servicio. Por el otro, es una fiera manejando los números y toma decisiones con visión y claridad. No te dejes engañar por su tono de voz y su timidez: Laura es una máquina. Y si la conoces, la amarás sin remedio.

Dale al play y toma nota.

 

Un abrazo,

Emprender como antes, ahora

 

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