¿Qué significa realmente el descanso?

En el campo he entendido la cualidad cíclica de la vida en general y de las cosas y seres que ocupan la vida en particular. Nunca antes había visto las estaciones pasar con tanta claridad. No solo en el clima, sino en todo el entorno. Todos los cambios que provoca pasar del verano al otoño o del invierno a la primavera: en los animales, en las plantas, en el cielo, en nosotros.

Nunca antes había sido tan consciente de a qué hora empiezan los días y a qué hora terminan. La luz que se respira cuando el día empieza y la que cae sobre los árboles, sobre nuestra casa y sobre los ojos de mis perros cuando termina.

Nunca antes había observado las fases de la luna y su posición en el cielo a medida que va pasando el mes.

 

No había visto cuando llegan las setas y cuando se van, cuando aparecen las primeras flores blancas, las primeras amarillas, las piñas, las moras, las granadas, los higos, los dientes de león, el cebollino silvestre.

Cuando llegan las moscas, los mosquitos, las abejas, los ratones, las ranas, los grillos, las luciérnagas, el pájaro carpintero, la lechuza, las serpientes, las mariquitas, los escarabajos verdes… y cuando no se les oye ni se les ve por ningún lado.

Todo tiene un ciclo, todo tiene un tempo propio, todo necesita de un nacimiento, un crecimiento y un declive para volver a nacer e iniciar una nueva vuelta. Lo hacen nuestros úteros, nuestros cabellos, nuestra piel. Lo hacen los animales que hibernan. Lo hacen el sol y la luna. Lo hacen todas las plantas silvestres.

 

Estar en el punto alto todo el rato es imposible. Dar, dar, dar, dar y dar todo el rato es imposible. Mantener cualquier estado, sea el que sea, todo el rato es imposible.

Pero parece que no lo entendemos. Creemos que con dormir un poco por la noche el ciclo estará completo. Que con irnos a hacer el vermut el domingo y ver una película después de comer el ciclo estará completo. Ya hemos descansado.

Ningún ser vivo contempla saltarse los ciclos marcados. Ningún ser vivo pretende estar en lo alto del ciclo todo el tiempo, con la energía a tope y el ánimo intacto.

Ningún ser vivo intenta ir contra natura. Solamente nosotros.

No respetamos nuestros altos y bajos, no respetamos nuestros descansos. No toleramos que nadie detecte que no estamos al cien por cien. No da buena imagen descansar, no da buena imagen recuperarse, no da buena imagen dormir, no da buena imagen sentarse a mirar al horizonte, no da buena imagen rendir poco.

 

 

La mayoría no entendemos siquiera lo que significa el descanso. Y creo que eso es lo que nos pasa la mayor de las facturas.

Si te paras a pensar en tus tiempos de descanso, probablemente te darás cuenta de que no se parecen realmente a lo que debería significar un descanso. ¿Qué haces tú para descansar de verdad? ¿Estar con gente? ¿Estar a solas? ¿Haciendo qué? ¿Cuándo sientes que realmente estás descansando y no solo llenando el tiempo con cualquier otra actividad? ¿Cómo notas que tu cuerpo y tu mente piden un nuevo ciclo de descanso?

¡Te esperamos en los comentarios!

Un abrazo enorme,

descanso

 

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