Cómo crear un trabajo a mi medida: la lectura definitiva

Este es el último artículo de internet que leo sobre cómo encontrar mi camino profesional (o cómo descubrir qué quiero hacer con mi vida, crear un trabajo a mi medida o dejar mi trabajo fijo para emprender, vamos, todos son lo mismo).

Es la última oportunidad de que alguien, de una vez, me cuente algo valioso y no me dé una ristra de consejos y preguntas que jamás me llevan a nada.

Porque ya estoy cansada de dar tumbos y de creer que puedo solucionar mi vida haciendo búsquedas de Google. Al final, no hago más que perder el tiempo.

Y precisamente ese es el problema, que el tiempo se me va sin ser capaz de tomar una decisión respecto a mi vida profesional.

Que sí, que estoy más o menos bien donde estoy, que no es el trabajo más desagradable del mundo, y que no estoy en el umbral de pobreza. Por supuesto, podría ser peor. Y no es que sea desagradecida.

Es, simplemente, que sé que esto no es lo que quiero seguir haciendo cada día de mi vida hasta la jubilación. No está hecho para mí.

No me gusta mi trabajo y no lo quiero, pero no sé lo que quiero. Así que a partir de hoy, averiguarlo y crear un trabajo a mi medida va a ser mi prioridad.

¿Cómo voy a hacerlo?

A continuación...

— La situación: No me gusta mi trabajo fijo y quiero emprender, pero no sé qué podría hacer.

Pienso en todo lo que podría hacer y hay días en que se me ocurren mil posibilidades: emprender, estudiar otra cosa, buscar un trabajo en otro sector, pedirme una beca, coger un año sabático, ponerme a tener niños, a salvar animales en una oenegé, crear otra empresa, y otra, y otra diferente.

Tengo muchísimas ideas, y todas me gustan. Pero al otro día, ninguna opción me parece bien. A todas les veo pegas y dificultades. Y me quedo vacía, desinflada.


Y no es que yo sea floja, o que no me esfuerce cuando es necesario, o que sea una caprichosa.

Es que este tema me trae de cabeza y cada vez que me recomiendan que haga algo, y lo pruebo, y no sirve o no me da ni una miserable pista, además de quedarme con cara de tonta, me siento culpable.

Porque si dicen que funciona, ¿por qué no me funciona a mí?

— El dolor: ¿Tengo realmente un problema? ¿Soy yo el problema?

En general me considero una persona inteligente.

Todos los retos profesionales a los que me he enfrentado me han salido decentemente bien, me he defendido con dignidad, tengo muchos intereses, me muevo siempre para conseguir lo que quiero, y en general consigo lo que me propongo, soy creativa, tengo recursos… en fin. Que se supone que no soy idiota.

Así que, ¿por qué todos los artículos que leo en Google me hacen sentir idiota o tarada?

Primero, porque me dicen que entender qué hacer con tu vida profesional es un proceso sencillo.

Dicen que basta con responder unas preguntas, irme de viaje, aprender idiomas, ser más curiosa, hacer voluntariado, aumentar mi autoestima, crear un visionboard, cambiar de actitud, desprogramar mi mente, eliminar creencias limitantes, pensar en positivo, poner un altar, llamar a la abundancia…

Están diciendo que tal y como soy no es suficiente, que lo que hago no sirve, que mis circunstancias y posibilidades no son las adecuadas. Que no me estoy esforzando lo suficiente. Que no tengo fe. En fin, que siempre hay algo que me falta y me sugieren que sea otra persona.

Segundo, porque me dicen que tengo que encontrar mi vocación, mi propósito vital, algo que verdaderamente me apasione, el trabajo perfecto.

Y que sin eso no podré ser feliz profesionalmente. O sea, que me piden algo que sé que llevo buscando toda la vida sin éxito. Y algo que además, he acabado descubriendo que ni siquiera es necesario para poder encontrar un trabajo a mi medida.

Pero claro, todo el tiempo que he pasado creyendo que yo era defectuosa por no tener jamás una vocación ni sentir una pasión loca por ningún trabajo… eso nadie me lo va a devolver.

— La duda: Entonces, ¿por qué no consigo saber qué hacer con mi vida profesional?

El problema de fondo es que llevo toda la vida haciendo lo que se esperaba de mí, lo que creía que iba a ser más útil, dar más resultado (económico, claro), lo que yo consideraba que era aceptable para una persona como yo.

Estudié, y luego empecé a trabajar de lo que había estudiado, y fui enlazando un trabajo tras otro… Sin que nadie, ni una sola vez, me preguntase qué me interesaba, qué me hacía ilusión, qué me emocionaba, por qué me gustaba mi carrera, o cada uno de esos trabajos, cuales eran mis necesidades, ni mis talentos o habilidades, cómo quería que fuera mi vida… Nada.

Nadie nunca me preguntó nada.

Y si lo hicieron, escuchaban a medias, esperando que les diera la respuesta correcta, la que querían oír, o bien no cuestionaron mi respuesta, y yo tampoco lo hice. Respondí siempre lo que pensaba que el mundo quería escuchar de mí, y lo que yo misma quería escuchar para no sentirme incómoda.

Y además, como nadie me preguntó, tampoco nadie me enseñó a pensar en mí misma, a entenderme, a preguntarme cosas y saber escuchar mi respuesta, a descubrir quién era yo realmente.

Esas herramientas, que ahora sé que se pueden aprender, nadie me las dio.

Me dieron otras, a ver, que he sobrevivido estupendamente y soy una persona muy funcional. Pero por dentro siempre me he fallado por falta de recursos.

Es decir, que he vivido siempre de espaldas a mí, a la verdadera yo.

Esa que siente un vacío enorme, pero que no quiere sentirlo, que prefiere llenarlo con cualquier sustituto.

Y aunque soy consciente de que un trabajo a mi medida no es lo único que me hace falta para llenar ese vacío, también sé que una parte de él se calmará si lo encuentro, porque me acercará más a mí misma. A la de verdad.

Por tanto, quiero darme la oportunidad de tomar mis propias decisiones, darme mis propias herramientas y ser quien he venido a ser. Quiero poder ser quien soy, también en mi trabajo.

— La revelación: Puedo crear un trabajo a mi medida siendo como soy.

Nadie me había dicho jamás que es perfectamente posible sentirte realizada y plena con tu trabajo sin tanto requerimiento y sin tener que cambiar nada de ti.

Que crear un trabajo a tu medida (no perfecto, eso no existe) es posible:

  • Siendo quien soy y haciendo lo que sé hacer.
  • No haciendo lo que ni sé ni quiero hacer.
  • Usando mis circunstancias, habilidades y posibilidades a mi favor y usando también mis defectos, y mis miedos a mi favor. Todo puede ir a mi favor si no lo ignoro.
  • Siendo realista y sabiendo que todos los trabajos tienen cosas que me van a molestar y me van a costar, y que lo que yo estoy dispuesta a tolerar de un trabajo es distinto a lo que estará dispuesta a tolerar otra persona, por tanto, sin juzgarme por lo que puedo o no puedo asumir.
  • Y valorando que cada uno de los trabajos que he tenido hasta ahora ha ido configurando quién soy y lo que sé. Son necesarios para que yo haya podido entender qué me gusta y qué no me gusta y qué priorizo y qué no. Mirando al pasado, puedo construir el futuro.
 

— Lo imprescindible: Un método organizado para crear un trabajo a mi medida. A la de nadie más.

Acabo de darme cuenta de que todo lo que he hecho sin ton ni son, guiada solo por lo que me parecía mejor en cada momento, o siguiendo el consejo de alguien, se ha encontrado siempre al final un callejón sin salida. No era para mí, no iba a ningún sitio.
 

Y sin un proceso definido y una dirección, no he tenido manera de medir ni valorar si lo que estaba haciendo iba por buen camino o no, y no he podido ver avances.

Y sin ver avances, me desinflo, y cambio de dirección cuando igual aún no debía, y empiezo otra cosa, y luego otra, y así nunca llego a nada. O me pasa lo contrario, que me quedo meses y meses sin ganas ni fuerzas para hacer nada. Parece que tengo una vida normal, pero me siento como una zombi.

Es decir, que o hago mucho sin control o no hago nada por miedo o por falta de recursos.

Necesito un método que me guíe y me ayude a sostenerme y a persistir. Pero no puede ser cualquier método que se haya inventado alguien para hacerme ver la vida a su manera. ¿Por qué?

  • Porque ahora sé que ningún miedo se va, ninguna creencia desaparece, ningún pensamiento se desprograma a no ser que lo abraces tal y como es y entiendas de dónde sale y para qué te sirve.
  • Porque sin ellos yo no sería quien soy ni estaría donde estoy, y tengo mucho que agradecerles. Y que lo que no me gusta de mí, e incluso lo que ni siquiera soy capaz de ver de mí, también es útil para que pueda crear un trabajo a mi medida.
  • Porque un trabajo a mi medida me permitirá usar lo que tengo (todo, lo bueno y lo malo, lo visible y lo invisible) para obtener lo que necesito. Y me acercará cada día más a quien soy y a lo que me hace disfrutar, sea eso lo que sea en cada momento de mi vida (para algo es a MI medida).

Y si siempre he estado desconectada de mí y viviendo hacia afuera, haciendo lo que todo el mundo quería menos yo, sé que la solución tiene que pasar por aprender a estar en contacto real conmigo misma, por cuidarme y respetar quien soy (toda yo, lo que me gusta y lo que no), y por conocerme realmente, paso a paso. Así podré saber qué tengo para dar en lo profesional y qué quiero obtener.

En resumen, me hace falta profundizar en mi autoconocimiento aplicado a lo laboral y hacerlo siguiendo un método ordenado y profundo, pero sencillo y adaptado a TODO lo que yo soy.

— La solución: la verdadera fórmula para poder dejar mi trabajo fijo y crear un trabajo a mi medida.

Es muy sencilla, pero tremendamente efectiva. Y realista, además. Y respetuosa conmigo misma:

 

Autoconocimiento aplicado a lo laboral

+
Método organizado y que me permita ser quien soy.

=

TRABAJO A MEDIDA

 

Es como en clase de Química, al final, si juntas los ingredientes adecuados en la dosis y el orden adecuado, encuentras la reacción adecuada y se genera el efecto que estás buscando…

¡Así que cada uno tiene su propia Fórmula igual que tenemos nuestro propio ADN!

¡Estoy emocionada! ¡Esto puede cambiarlo todo, y no se parece a nada que me hayan contado antes!

¡Voy a seguir profundizando!

— El experimento: Los 7 ingredientes clave de un trabajo a mi medida y los 7 pasos para crearlo.

Quizás para llegar hasta esa Fórmula Definitiva, hasta ese trabajo hecho a medida (que no sé si será un trabajo por cuenta ajena que me vaya como un guante o si quizás será una empresa creada por mí, ya veremos lo que sale), haga falta empezar primero por algo un poco menos ambicioso, pero que me dé una idea de cuáles son las condiciones básicas innegociables, los ingredientes más importantes que yo elegiría para mi trabajo a medida.
 

Y quizás estos ingredientes serían 7, y los podría elegir de entre parejas de opciones: ¿Pluma o Piedra? ¿Brújula o Mapa? ¿Estrella o Constelación? ¿Nube o Lava? ¿Luna Llena o Luna Nueva? ¿Cima o Balanza? ¿Tortuga o Liebre?

Por ejemplo, podré ver cuándo soy más Pluma que Piedra, en qué casos o condiciones prefiero lo uno o lo otro, y en qué cantidad me considero Pluma o Piedra… Y sabiendo que ninguna opción es buena o mala, solo será importante saber cómo me siento y por qué, sin juzgarme ni decirme que tengo que funcionar diferente.

De ese modo sería muy sencillo, y hasta divertido, pero no por ello menos profundo y relevante, ya que terminaría con una Fórmula Base con la que podría eliminar de un plumazo un montón de ideas profesionales, al ver si se adaptan o no a mis necesidades más básicas teniendo en cuenta quién soy (con lo bonito y lo menos bonito).

Y esos ingredientes básicos de la Fórmula Base se irán uniendo, poco a poco, al resto de información que voy a ir sacando con mi método, dosis a dosis, paso a paso, descubrimiento a descubrimiento. De forma ordenada, porque cada descubrimiento sumará al anterior.

¿Quieres localizar los 7 ingredientes de tu Fórmula Base tú también?

¿Y quieres que te cuente cómo creo que tendría que ser ese proceso, qué 7 pasos y en qué orden vamos a tener que dar para acabar con una Fórmula Definitiva que describa cómo sería ese trabajo a la medida de cada una de nosotras?

 

Deja tu correo aquí y te llegará la clase Tu Química Emprendedora. Dura menos de una hora y ¡puede llegar a cambiar tu perspectiva profesional por completo!

Ya lo has visto, este es el último artículo que leo al respecto ;)

 

Y creo que para ti también lo será.

Nadie antes te lo ha contado así porque nadie antes se ha parado a pensar cómo son las cosas realmente para quienes hemos pasado años sufriendo por no tener esa vocación perdida, ese trabajo perfecto, esa felicidad profesional que parece reservada solo a algunos y que a nosotras siempre nos deja fuera, como si no tuviéramos derecho a ella.

Ya está. Yo lo descubrí hace unos años y llevo desde entonces ayudando a miles de personas en la misma situación.

Tú lo puedes descubrir a partir de hoy. Puedes dejar tu correo ahí arriba o explorar (si no lo has hecho ya) El Ideatorio.

 

Un abrazo,