5 sencillas preguntas para descubrir si tienes el trabajo perfecto para ti

Cualquier cambio que introduzcas en tu vida va a hacer que todo se tambalee y tengas que ajustarlo de nuevo. Si cambias de peinado, prepárate para los comentarios. Si cambias de pareja, tienes que presentarlo a los demás, volver a encontrar rutinas, adaptarte a una persona nueva… Si cambias de casa, o de barrio, o de ciudad, necesitas encontrar nuevas tiendas, acostumbrarte a las nuevas rutas de transporte, conocer a gente nueva… ¿Y si cambias de carrera o de profesión? Todo cambia. Cambiar de trabajo te cambia a ti.

No es raro, porque son muchas horas al día, a la semana. Prácticamente todas, dedicadas a una tarea, con una misión en concreto. Sea colocar productos en estanterías, sea teclear cifras en un ordenador, sea interpretar lengua de signos o enseñar a alguien a coser. Son muchas horas de tu vida, de nuevo, prácticamente todas. ¿Cómo no va a cambiarte la vida? Si cambia lo que haces con tu tiempo, tu vida cambia.

Yo cuando era camarera llevaba un tipo de vida con un tipo de horarios y me relacionaba con un tipo de gente. Cuando trabajaba en productoras llevaba otro tipo de vida con otro tipo de horarios y me relacionaba con otro tipo de gente. Cuando empecé a trabajar para mí, de nuevo, otro tipo de vida con otro tipo de horarios y otro tipo de gente.

Más allá de las tareas diarias, que por supuesto más diferentes no pueden ser en cada uno de los casos (y que también te cambian, porque no es lo mismo estar todo el día de pie cara al público en turno partido saliendo de madrugada que todo el día sentada pegada al teléfono resolviendo marrones saliendo a las 7 de la tarde que todo el día escribiendo y pensando de forma autónoma en tu propio negocio sin hora de entrada ni salida) tu vida cambia, claro que cambia.

 

¿Qué crees que pasará si te decides a llenar tu tiempo, la mayoría de tu tiempo, tus horas laborables, con tareas que realmente aprecias y que te hacen sentir plena y orgullosa, que te hacen pensar que estás en el sitio adecuado, que aportan valor a tu alrededor, que demuestran tu talento y tu creatividad, que te ayudan a crecer?

Pues eso mismo: que creces.

 

La diferencia entre “un” trabajo y “tu” trabajo, ese que no te hace sentir mal cuando alguien te pregunta a qué te dedicas, es que “tu” trabajo te ayuda a crecer a pasos de gigante. Te pone en juego, te da energía, te motiva.

 

Si sientes que quizás no estás en el lugar adecuado, es probable que tengas razón.

Puedes pensar en estas cinco preguntas como si fuera un test de la Cosmo para comprobar que quizás hay algo más ahí fuera para ti:

 

  1. ¿Te motiva el trabajo que tienes ahora y te ayuda a levantarte por la mañana con ganas?
  2. ¿Te da energía o te la quita y llegas a casa derrotada como chupada por un vampiro?
  3. ¿Estás creciendo con él, te estás haciendo más sabia, más sólida, más auténtica, más tú?
  4. ¿Te mantiene con ganas de seguir aprendiendo, investigando y sabiendo cada día más y más sobre lo que haces?
  5. ¿Sonríes por dentro (o por fuera también) cuando alguien te pregunta a qué te dedicas? ¿Te sientes orgullosa de ti por dedicar tu vida a ello?

 

A veces tampoco es tan grave, es decir, a veces estamos en un trabajo que no nos entusiasma porque lo consideramos como una manera de conseguir otra cosa (por ejemplo, más tiempo libre, o tantos días de vacaciones, o ahorrar para comprar tal cosa o irnos de viaje en agosto o prepararnos para algo determinado, o cuidar de nuestra familia). Y si estás en un trabajo que no te hace crecer especialmente pero lo estás por una razón válida para ti –realmente válida- y no te hace sentir miserable, entonces estás en tu sitio, tienes lo que quieres y lo que necesitas. Si es así, enhorabuena, has adaptado tu trabajo a tus necesidades de vida.

Pero si te sientes fuera de lugar, cansada, desaprovechada… Mira alrededor. Mira dentro. Porque suele haber más opciones. Suele haber más si se mira en los rincones, en las grietas. Hay posibilidades y tienes que buscarlas, o al menos conocerlas para poder decidir con propiedad.

 

Si aún no has encontrado “tu” trabajo, si aún no sabes qué hacer con tu vida, si crees que tienes talento y capacidades pero no las estás aprovechando bien, si te levantas desganada por la mañana y crees que tiene que haber una hierba más verde en algún otro lado, te invito a que te unas a EL IDEATORIO. Las inscripciones están abiertas únicamente hasta el día 6 de marzo.

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Como puedes ver, mi misión es ayudarte a que encuentres la tuya. O al menos a que la explores con orden y sentido, para que la respuesta encaje de verdad y no sea algo provisional de lo que vas a acabar huyendo de nuevo. Que sea, por fin, la definitiva.

Si has respondido que sí a alguna de las preguntas de arriba, plantéatelo. No pierdes nada por tratar de ponerle un poco de luz, ¿verdad? Quién sabe lo que podrías encontrar al otro lado. Ponte el traje de safari, que yo abro paso en la jungla por ti. Ya hice el camino una vez.

Un abrazo,

firmadeb

 

 

 

PD: ¿Quieres compartir en los comentarios cómo te ha salido el “test”? ¿Sientes que hay algo que no cuadra como debería? ¿Sientes que debes -y quieres- empezar a explorar un poco más? ¿O ya encontraste tu centro y tu trabajo perfecto y quieres compartir con las demás cómo se siente una estando ahí?

¿Te duele cuando te preguntan a qué te dedicas?

Estando en Islandia este verano decidí aventurarme por un sitio que estaba marcado en mi mapa con una estrella. Se suponía que era una piscina al aire libre, de agua caliente natural. No miré más información y aunque me obligaba a hacer más kilómetros de lo previsto seguí mi instinto y decidí arriesgar y ver qué había.

¿QUÉ PREFIERES, MÁS DINERO Y MENOS SATISFACCIÓN O MÁS SATISFACCIÓN Y MENOS DINERO?

A mí eso de las preguntas hipotéticas siempre me ha hecho mucha gracia. Por ejemplo: “¿Qué preferirías, dormir sobre cucarachas o beberte un barril de vinacho caducado?” Siempre son así de groseras, para generar más drama. O en plan “¿qué preferirías, quedarte sorda o ciega?”, “¿qué te corten una mano o que te corten un pie?”. Siempre drama, siempre las dos opciones son igual de espantosas. Pero tienes que elegir una de las dos. O como hacíamos de jovenzuelos, bastante más viva pero menos horrenda “Si se acabara el mundo, ¿con quién te liarías antes, con éste o conmigo?.

Hoy tengo una pregunta hipotética para ti. Lo que pasa es que no es tan dramática, es muy cotidiana. Más cotidiana de lo que podría parecer.

Lo de emprender online es como lo del Salvaje Oeste

¿Sabes eso que digo en mi bio que quiero ser rica por dentro y por fuera? Pues este pasado 2014, tanto por suerte como por desgracia, sacrifiqué lo de ser rica por fuera para dedicarme en exclusiva a ser rica por dentro. Bueno, más que sacrificarlo, lo puse en pausa. Y toda la familia estuvimos viviendo de lo que habíamos ahorrado en 2013, porque como no saqué productos nuevos –bueno, solo uno y por un breve periodo de tiempo-, como no presioné a nadie para comprar nada de lo que ya existía, como no me esforcé por estar en todos los ajos ni por pasar medio minuto de mi vida pensando en marketing a la manera en la que los negocios de verdad piensan en marketing, Oye Deb dio lo justo para mantenerse a sí mismo, pero no para mantenernos a nosotros.

La abismal diferencia entre crecer o quedarte como estás

Un año después, vuelve a ser mi cumpleaños. Quizás recordarás lo mal que me sentaba esta fecha, deprimida siempre por no sé qué razón, como que tenía la impresión de que el tiempo pasaba y yo no había avanzado, o como que todo se me escapaba demasiado rápido y yo era tan lenta que no podía reaccionar. Mi tiempo era claramente retardado, y no lo estaba aprovechando en absoluto. Evidentemente hacía un montón de cosas, pero ni me parecían suficientes ni las estaba valorando suficiente.

Este año –entre un cumpleaños y el otro- ha habido un universo de distancia. En el anterior, sólo hacía 3 meses que habíamos llegado al campo y estaba pasando un difícil momento de ajuste. En este, hace ya un año y 3 meses que estamos viviendo aquí. En este año y 3 meses, mi perspectiva sobre la vida en general y la mía en particular ha cambiado mucho. Radicalmente. Ha ido al fondo de los fondos –muy muy hondo- y solo recientemente –muy muy recientemente- ha subido a la superficie más clara, limpia, segura y ordenada que nunca. Todavía en proceso de ajuste, pero transformada.

Estímulos de un año nuevo

Este año lo he empezado con energía.

Por ejemplo, he salido de buena mañana a hacer fotos por el bosque helado mientras paseo a los perros (venciendo así la pereza matinal que me impulsa invariablemente a quedarme un ratito más bajo el edredón o a cobijarme del frío en mi despacho al sol).

Los días de mierda, el mensajero de MRW y mi madre

Cuando me he sentado a trabajar esta mañana -no muy concentrada, tengo que decirlo- he escuchado mucho jaleo fuera, y he pensado que era un tractor, porque no hay otro motivo por el que pueda haber voces y ruido de motor frente a mi casa en la que solo se oyen los pájaros y el viento, pero no me parecía nada lógico, pese a mi ignorancia en temas campestres- que viniera un tractor con este diluvio universal que está cayendo y me he asomado por la puerta cual abuela del visillo, solo que sin visillo.

Cómo crear una empresa handmade en 7 preguntas

Puede parecer que tener una idea para crear una marca de algo handmade (artesano, hecho a mano, creativo) no es más que decir “diseño collares de cuentas” o “coso ropita para bebés” o “hago marcos de fotos con madera reciclada”. Y bueno, desde luego podría ser así de simple, no es que una descripción así sea incorrecta, pero generalmente es recomendable darle un poco más de vueltas al asunto e ir más allá, para lograr un poco más de diferenciación y también para sentir que no es que estemos echando el rato sino que estamos desarrollando una profesión real y rentable. ¿Cómo?

En tu empresa: ¿tienes que sacrificar tu creatividad por dinero?

En el artículo anterior (¿Tienes que elegir entre un trabajo de supervivencia y el trabajo de tus sueños?) les contaba a las que están planeando empezar un negocio propio cómo de importante es que antes de ir a lo loco con su idea de empresa tengan asegurado su dinero de subsistencia. Y no por ser conservadoras, sino por evitar al máximo cualquier factor que pueda desestabilizarnos en el día a día.

Pero es que la misma idea también nos sirve a nosotras, las que ya tenemos nuestros negocios en marcha. De hecho, encontrar el equilibrio entre lo que queremos hacer y lo que tenemos que hacer porque nos da dinero es probablemente una de las peores luchas que conozco. ¿Te pasa también?