Que tu empresa sea estupenda, no perfecta

Este mes en Oye Deb estoy hablando de la perfección -o de la imperfección-, de la mediocridad y de la autoexigencia. Y casi todas las emprendedoras a las que admiro y con las que hablo responden prácticamente lo mismo cuando les digo que tienen una empresa estupenda, que me parece que lo están haciendo muy bien y que desde fuera todo parece irles genial: no tía, lo tenemos todo fatal, tenemos que hacer esto y lo otro, tal cosa está muy mal montada, llevo no sé cuánto tiempo sin organizar no sé qué más… En fin, no acabarían nunca de citar defectos. Defectos que dicho sea de paso, a los observadores o clientes nos pasan muy desapercibidos, o son totalmente invisibles.

Hay dos tipos de perfeccionista, ¿cuál eres tú?

Investigando sobre el perfeccionismo y la autoexigencia di con esta charla de la psicóloga americana Carol Dweck para The School of Life. Como me gustó tanto, compré su libro, Mindset: How to Fulfill your potential, pese a que el título en cualquier otro momento me habría tirado para atrás rápidamente.

Sus amplias y claras teorías sobre la personalidad me abrieron un nuevo campo de observación -inmenso- sobre cómo me he enfrentado yo a mis habilidades y mis talentos (y cómo me han enseñado a enfrentarme a ellas mis padres y maestros, básicamente) que me ha ayudado a entender más de mí y de mis reacciones frente al trabajo.

Elogio de la mediocridad

Un día hablando con mi terapeuta. Quizás sobre la autoexigencia, no sé, no recuerdo bien a qué venía.

Me dijo que yo no era especial. Que solo hay unos pocos genios, gente especialmente dotada, y que yo claramente no era uno de ellos. Que era mediocre igual que la inmensa mayoría de la especie humana. Ni más ni menos.

No me lo dijo con desprecio, evidentemente. Esto te lo dicen por ahí y te cabreas pero en terapia es lo que hay. Sienta bien.

Ágora, la vida real de las emprendedoras de hoy (4/6): emprendiendo a medida y lo que se deja por el camino

Y vamos por la cuarta entrega de Ágora (la sección intensiva que está sucediendo 2 veces por semana del 17 de marzo al 2 de abril, la próxima es la última semana!). Hoy conoceremos cómo han construido su negocio a medida y también a qué han tenido que renunciar para ello. Porque para conseguir algo hay que renunciar a algo más (eso es así de toda la vida de Dios).

¿Quieres conocer sus respuestas? Sigue leyendo! :)

Ágora, la vida real de las emprendedoras de hoy (3/6): La confianza y los límites

Y vamos por la tercera entrega de Ágora (la sección intensiva que está sucediendo 2 veces por semana del 17 de marzo al 2 de abril) hoy dedicada a las claves de cómo creen que han hecho para ganarse la confianza del público y a cómo se manejan con los límites entre lo personal y lo profesional, en esa línea a veces difusa que sortea el riesgo de “sobrecompartir” con la mayor gracia posible.

¡Vamos allá con más y más dosis de sabiduría!

Ágora, la vida real de las emprendedoras de hoy (2/6): Tocar fondo y el secreto del éxito

Nueva entrega de Ágora (la sección intensiva que está sucediendo 2 veces por semana del 17 de marzo al 2 de abril), hoy dedicada por un lado a esos momentos de “tocar fondo” que todas sufrimos más a menudo de lo que parece, y por otro lado a intentar desentrañar el “secreto del éxito” de cada una de estas 8 emprendedoras.

Ya os adelanto que cada una tiene un punto de vista distinto, y por tanto, eso es lo que hace esta sección tan rica e interesante. Porque nadie hace las cosas de la misma forma que otro, y por eso cada uno de nuestros negocios puede ser la bomba en sí mismo, sin tener que imitar o replicar patrones de nadie. Brillando en nuestra propia idiosincrasia.

Ágora, la vida real de las emprendedoras de hoy (1/6): Los Inicios

Bienvenidas a Ágora, la sección “intensiva” de Oye Deb en la que vamos a conocer a fondo y sin tapujos, durante 3 semanas, 2 días por semana, a 8 emprendedoras con negocios estupendos que van a hablarnos de lo bueno, de lo malo y de lo regular de ser emprendedora en los tiempos que corren.

Porque no, no todo es bonito. Y no, no todas tenemos herencias y la vida solucionada. Y no, no todas somos felices todo el rato. Para nada.

Todo el mundo tiene algo que enseñarte sobre ti y sobre tu empresa

Yo no soy chafardera, pero soy curiosa. Es decir, no me interesan los detalles personales de la vida de nadie pero no me hartaré nunca de interrogarle sobre su manera de trabajar, sobre su trayectoria, sobre sus errores, sobre sus sensaciones al emprender… Todo. Cuando se trata de trabajo, soy toda oídos. No pagaría un duro por ver a alguien por un agujerito excepto si ese agujerito me enseña cómo trabaja y cómo está montada su empresa y cuánto gana y cuánto gasta y en qué cosas. Ahí sí pagaría buenos dineros. Por ese tipo de transparencia. Por esa información.