De cómo no huir de las dudas

Cada vez que nos encontramos en un momento de cambio en nuestra vida y nos planteamos hacer algo que sale de los esquemas habituales, o de los esquemas que se habían diseñado para nosotras, como al emprender un negocio nuevo y dejar un trabajo estable o una situación cómoda para ir en busca de algo completamente desconocido y de resultado más que imprevisible, lo lógico es que empecemos a mirar alrededor en busca de aprobación. A su vez, no solo buscamos aprobación, sino también apoyo activo.

Emprender sin dolor: ¿Por dónde empiezo a montar mi negocio?

Hoy inauguramos sección nueva. Las más de 10.500 personas que estáis en la lista de correo de Oye Deb (cosa que deberíais hacer el resto también, por cierto!) hace unas cuantas semanas, antes de empezar la temporada, recibisteis un mail en el que os preguntábamos si teníais alguna duda que yo os pudiera resolver así, desde la distancia, sin conocernos de nada. Recibimos muchísimas preguntas de todo tipo y curiosamente nos dimos cuenta de que al final la mayoría giraban en torno a los mismos temas. Así que hemos creado una sección nueva a la que hemos llamado “Emprender Sin Dolor” en la que voy a atacar todas estas cuestiones así, a la brava, en vídeo y sin rodeos.

¿Te has permitido alguna vez ser improductiva?

La inmensa mayoría de las que trabajamos por cuenta propia hemos escapado de la vida corporativa para vivir mejor y sentirnos más libres. Lo que suele pasar es que acabamos trabajando hasta el doble de horas de lo que trabajábamos en nuestros antiguos empleos por cuenta ajena. Esto es un hecho irrefutable. Es así. Somos kamikazes. Tenemos mucha presión y la presión no cae sobre el nombre de una empresa sino sobre nuestro nombre, las facturas no caen sobre la cuenta de una empresa sino sobre nuestra cuenta, y el prestigio no cae sobre la imagen de nuestra marca sino sobre nuestra imagen.

Cómo vivir sin metas, versión práctica

Hace no tanto tiempo, cuando me encontraba ante una disyuntiva de cualquier tipo, pero especialmente en lo profesional, y tenía que tomar una decisión respecto a algo, creía que una buena manera de aclararme era hacerme la siguiente pregunta: “¿está esto acercándome o alejándome de mis objetivos?”. Mis objetivos, por eso, tampoco estaban tan claros meridianos o había varios en la misma línea, así que muchas veces seguía sin respuesta porque quizás lo que me acercaba a una cosa (por ejemplo, ganar más dinero) me alejaba de otra (por ejemplo, ser más útil al mundo) o de otra (por ejemplo, conseguir más seguidores) o de otra más (por ejemplo, ser fiel a mi creatividad más cruda).

No conviertas tu vida en Pekín Express

¿No te ha pasado alguna vez que el día que cambias de ruta para ir de casa al trabajo pasa algo maravilloso, te encuentras algo, a alguien, o descubres una tienda exquisita? ¿No te ha pasado que llegas a la biblioteca queriendo buscar un libro concreto y te descubres sacando de la estantería algo inesperado que resulta ser la mejor novela que has leído en los últimos años o que es justamente lo que necesitabas leer en estos momentos? ¿Te has ido alguna vez de viaje repentino y sin preparar absolutamente nada ni leer media guía has descubierto un lugar que te ha cambiado la existencia? ¿Has hecho algo inesperado alguna vez y te has acabado maravillando de lo que ha pasado después, como si hubiera una fuerza empujándote en esa dirección para que cambiases tu rigidez y tu rutina?

El año en que me di cuenta de que era workahólica

En 15 días hará un año desde que juntamos nuestras pertenencias en un camión enorme y nos vinimos a vivir al campo.
Este, por muchos motivos, no ha sido un año fácil o alegre. Pero ha sido el año que más me ha enseñado de mí misma en toda mi vida. 32 contra 1 y el pequeñín que llegó el último les da una paliza de muerte al resto.

DebTV con Lucía Be: Emprender con buen gusto

Y aquí llega el último post de la temporada 2013-2014, el último post del curso hasta que volvamos en septiembre, y llega con uno de mis seres favoritos de la blogosfera. La llamo ser porque a veces pienso que no es muy de este planeta: madre de dos hijos (cuando hicimos la entrevista el verano pasado sólo tenía uno!), con un sentido del humor inagotable, viviendo en el campo por amor, dibujando bonito pero bonito de verdad, con una empresa que se atreve con todo y que exige montón de creatividad cada día y encima hiperactiva en las redes sociales. Es de esas que dices ¿cómo **** lo hace todo? Pues bueno, ya lo dice, sin salir de casa demasiado.

Emprender no garantiza la felicidad

He pensado que todo esto del emprendimiento se está haciendo una bola muy gorda y muy pesada. Y quizás no pasaría nada en realidad porque fuera una bola muy gorda y muy pesada que nos está engullendo a todos, emprendedores y no emprendedores, si no fuera porque a veces tengo la sensación de que tantos recursos y tantas lecturas y tantos cursos y tanta información y tanto mito sobre las maravillas del emprender no animan tanto a los que empiezan como les cargan de presión innecesaria y trabajo superficial.